| Los metales preciosos y la primera globalizacion |
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ENTREVISTA. Lo más reciente de Alfredo Castillero Calvo - Fuente El Panama America La globalización llegó hace más de cinco siglos "Todos -sus libros- fueron el resultado de grandes esfuerzos y muchos años de investigación y reflexiones, pero disfruté intensamente cada palabra, cada idea y cada página que escribí en ellos. Siento lo mismo por este último. Pero cada uno es distinto y tiene su propia historia. Como buen padre que soy, no me siento capaz de preferir a un hijo sobre los otros. Presentación. El acto de presentación de libro fue muy concurrido La obra de Alfredo Castillero Calvo es tan vasta como sus conocimientos sobre la historia de Panamá y el mundo. A pesar de ello, no cesa en su curiosidad por desvelar nuevas luces, entender comportamientos sociales y explicar científica e históricamente aquello que nos permite saber de dónde vinimos y aportar a legos y académicos una bibliografía sustentada en el estudio acucioso y la observación detallada.
Recientemente, el doctor Castillero presentó su más recientemente libro, Los metales preciosos y la primera globalización, que le tomó casi cuatro años terminar, aunque el trabajo comenzó de muchos antes. Según sus propias palabras: "Hay toda una vida detrás de eso". Alfredo Castillero Calvo: Desde que hace un cuarto de siglo empecé a estudiar sistemáticamente las ferias de Portobelo y el trasiego de la plata que pasaba por el istmo procedente de Bolivia y Perú, para mí era evidente lo interconectado que estaba Panamá con el resto del mundo. Mi visión no era todavía global, y se limitaba más bien a la economía atlántica dominada por Europa. Pero la idea de escribir una obra sobre Los metales preciosos y la primera globalización no surgió hasta 2004, cuando una editorial española me encargó un libro que titulé Las Rutas de la Plata, la primera globalización, que publicó REPSOL-YPS como "coffee table book". Aunque ésta fue una publicación lujosa, no me gustó del todo, pues el editor prefirió darle más importancia a las fotografías e ilustraciones que al texto, que recortó de manera antojadiza. Por el lado positivo, esta experiencia me permitió profundizar por primera vez una serie de temas que antes solo había investigado tangencialmente, pero sobre todo, amplió mi visión global de la historia y fue, en definitiva, el acicate que necesitaba para que me animara a escribir este libro. ACC: Varios capítulos del libro son resultado de muchos años de investigación de archivo, sobre todo el Archivo General de Indias, de Sevilla, pero también de otros archivos europeos y americanos. Hay toda una vida detrás de eso. Si hubiera partido de cero en 2004, cuando empecé a trabajar expresamente para el libro, jamás lo hubiera podido concluir en cuatro años. Temas como el transporte de los tesoros, las ferias portobeleñas, la minería en Panamá y la Nueva Granada, o la organización económica de los espacios geográficos del Nuevo Mundo, que son aspectos importantes del texto, pueden encontrarse en otras publicaciones mías, aunque para este libro las depuro y amplío, además de contextualizarlas teniendo en cuenta el enfoque global de la historia. Pero hay otros temas que por primera vez he trabajado a fondo, al menos para una publicación como ésta, como es el surgimiento y competencia de los grandes imperios marítimos desde el siglo XVI, el comercio y el choque de culturas entre Occidente y Oriente, la producción argentífera de Japón y sus relaciones con China y así otros. Todo esto fue una experiencia relativamente nueva para mí, y la que más tiempo y esfuerzo me exigió. Pero a la vez, esta fue la parte que más disfruté gracias a lo mucho que fui aprendiendo en el camino, sin mencionar lo gratificante que me resultaba el ir despejando dudas mientras avanzaba en mis investigaciones, o las hipótesis que me sugería el análisis de aquellos casos que la historiografía no ha despejado con suficiente claridad. ACC: Por supuesto. Sobre todo dos: tiempo y fuentes. El libro se habría beneficiado mucho de haber podido disponer de más tiempo para hacerlo, ya que necesitaba ahondar en algunos temas, sin mencionar lo mucho que habría ganado si en el ínterin hubiera podido visitar China y Japón. Nada puede reemplazar el contacto físico y directo con los escenarios que uno estudia. Lo experimenté recientemente cuando visité Holanda y recorrí su geografía, visité sus museos y me puse al día en la bibliografía. Fue un salto cualitativo. Gracias a que en los últimos años muchas obras en chino, neerlandés o japonés se han traducido, podemos tener acceso a fuentes de primera mano de los siglos XVI a XVIII. Hace muy poco tiempo habríamos tenido que contentarnos con fuentes de segunda mano. Ahora la bibliografía es enorme, y sigue creciendo, y gracias a mis viajes y los de mi esposa, he podido adquirir numerosas obras en el extranjero para mantenerme al día en los temas que me interesan. Pero todavía hay muchos aspectos sobre los que se sabe muy poco, incluso en los propios países de origen. ACC: Esta es una de las ideas centrales del libro y fue el punto de partida que utilicé para estructurarlo. A partir de la llegada de los europeos a América, hasta mediados del siglo XVI, la mayor riqueza que esta produjo fue oro (arrebatado a los indios o extraído de sus yacimientos con mano de obra indígena), pero desde la segunda mitad del siglo XVI fue la plata el principal producto de exportación americano, sobre todo la que producían las minas de Potosí, en Bolivia, o las que existían en México e incluso en Honduras. América se convirtió en el principal productor de plata del mundo, seguida por Japón, aunque este perdió importancia hacia 1630-1640. Pero fueron los países europeos, España, Portugal y Holanda, luego Gran Bretaña, los que extrajeron esos metales preciosos, que llevaban a sus propios países o repartían por el mundo y utilizaban como instrumento de cambio en el comercio internacional. Finalmente, gran parte de la plata americana acabó en China, debido a que este inmenso país carecía de plata y desde principios del siglo XVI exigía el pago de los impuestos en este metal, que recibía de Japón o de América. En China, los países europeos compraban porcelanas, sedas, y posteriormente, té, pero todo lo tenían que pagar con plata (sobre todo americana) ya que a este país asiático no le interesaban los productos europeos, de manera que China se convierte en la gran devoradora de la plata del mundo, en el "cementerio de la plata". Esta situación creó desde el principio una balanza de pagos deficitaria para Europa, lo que no se resolvió hasta las Guerras del Opio en el siglo XIX, tema con el que concluye el libro. ACC: Aunque el concepto globalización se ha popularizado en las últimas décadas y suele asociarse sobre todo al aspecto económico, en realidad se trata de un fenómeno que eclosiona a partir de la llegada de los europeos a América. A partir de entonces, todo el mundo empezó a interconectarse de manera exponencial y creciente no sólo en el ámbito económico, sino en casi cualquier otro aspecto, sea el tecnológico, el ideológico, el político e incluso el alimentario. Como propongo en el libro, lo que catapulta este proceso es la circulación de los metales preciosos americanos por todo el globo. De hecho, la plata del Nuevo Mundo inició un proceso de vastos alcances, creando por primera vez un sistema global de intercambios que arropó a todos los continentes. De esa manera, los metales preciosos jugaron un papel esencial en la formación del mundo moderno, lubricando el comercio a escala mundial, poniendo por primera vez en contacto directo y frecuente áreas que nunca antes se habían relacionado, cambiando el balance de poder en Europa y el resto del globo, dando origen a un nuevo orden económico, y estimulando el nacimiento de la revolución industrial. En otras palabras, los metales preciosos desempeñaron un papel decisivo en la primera globalización, creando una cadena de interdependencias e interconexiones entre todos los pueblos del mundo. ACC: El libro va dirigido a un público no especializado y está concebido sobre todo para la gran población universitaria que se inscribe en los cursos de Historia Global, una materia que aún no ha llegado a incorporarse en los planes de estudio de las universidades panameñas, pero que ya se imparte en las de países avanzados. ACC: En efecto, tiene una gran profusión de ilustraciones a color, algunas muy raras y hermosas, en su gran mayoría desconocidas en Panamá. Algunas muestran el procesamiento de la hoja del té o de la seda en China, o los hornos en los que se producía la porcelana; otras son reproducciones de acuarelas de barcos de época, y abunda el material cartográfico de archivo. Por otro lado, tratándose de una obra científica, por supuesto que contiene también numerosas gráficas y estadísticas, sobre todo referentes a la producción de oro y plata. ACC: Muy pronto el libro podrá adquirirse en las principales librerías del mercado local. ACC: El título y el contenido del libro son claros. No se trata de una historia de Panamá, sino de una historia global. En este sentido se aparta de todas mis publicaciones anteriores. Sin embargo, tiene mucho que ver con Panamá, ya que trata de situarla en el contexto de una historia global, sin la cual su propia historia no se comprendería. Destaca no solo el papel clave que jugó nuestro país en el movimiento de la plata americana con destino al resto del mundo, sino también la importancia de sus minas de oro de Veraguas y Darién. Como se sabe, la historiografía panameña se ha caracterizado por una visión provinciana y nacionalista y me gustaría pensar que este libro contribuirá a cambiar este enfoque por otro más acorde con la realidad histórica y más a tono con las exigencias y expectativas de nuestra época. Tengo el propósito de dar a conocer este libro en el extranjero, y algunos ejemplares ya se encuentran en Colombia, Estados Unidos y España. De hecho, ya estoy haciendo gestiones para traducirlo al inglés, de manera que pueda utilizarse en los cursos de Historia Global, hoy tan de moda sobre todo en las universidades de Estados Unidos. ACC: Una obra como esta no se puede hacer sin la ayuda de muchos amigos y colegas. He acumulado numerosas deudas con todos aquellos que a lo largo de los años me han apoyado con sus comentarios y consejos, consiguiéndome obras de difícil acceso, llamándome la atención sobre otras que no conocía, o permitiéndome utilizar reproducciones digitalizadas de sus colecciones. Necesitaría mucho espacio para nombrarlos a todos. Pero a fin de cuentas, escribir un libro como este no deja de ser una labor solitaria e íntima y la responsabilidad de sus errores o virtudes solo recae en el propio autor. El placer de investigar y escribir historia, como en mi caso, solo alcanza su plenitud cuando se hace en soledad y debo confesar que cada momento lo disfruto a fondo. ACC: Usualmente uno se entusiasma más con el último libro que escribe. Pero no es fácil responder a su pregunta. Desde el punto de vista editorial, este es por supuesto el que más me gusta. Pero me siento muy orgulloso de Arquitectura, Urbanismo y Sociedad, La Vivienda Colonial en Panamá (1994), Conquista, Evangelización y Resistencia (1995), La Ciudad Imaginada, el Casco Viejo de Panamá (1999), la Historia General de Panamá (2004), y Sociedad, Economía y Cultura Material, Historia Urbana de Panamá la Vieja (2006). Cada uno guarda recuerdos intensos y gratos para mí y de todos ellos me siento muy complacido. Todos fueron el resultado de grandes esfuerzos y muchos años de investigación y reflexiones, pero disfruté intensamente cada palabra, cada idea y cada página que escribí en ellos. Siento lo mismo por este último. Pero cada uno es distinto y tiene su propia historia. Como buen padre que soy, no me siento capaz de preferir a un hijo sobre los otros. |